El contenido adulto, ¿dónde ha quedado?

Es estos momentos, ver series de televisión se ha convertido en toda una aventura, con un sinfín de posibilidades en la forma de hacerlo: en directo, en streaming, online, bajo suscripción, por satélite, por cable… Hay quién dice que la tele convencional tiene sus días contados, que llegará el día que todo el contenido sea a la carta, pero por de pronto las cadenas de televisión siguen haciendo su agosto con la publicidad y para ello no tiene más remedio que tener algo que ofrecer, o los usuarios claramente se irán a otras opciones, sobre todo cuando hay tantas, como digo.

Sin embargo, hay un tipo de contenido que ha desaparecido casi totalmente de la televisión condicional, y de hecho de muchass de las otras plataformas y sistemas para visionar tv, y es justamente el contenido adulto. Se habla mucho de que ver porno en internet se ha convertido en la manera de ver este género casi en exclusiva, y que no hay competencia para ello; pero, desde luego, no veo que ningún canal o cadena de television, pública o privada, de pago o gratuita, tenga ningún interés en que la haya. A veces, nos olvidamos de que esto de la tele es al fin y al cabo un negocio, en el que la gente trabaja para hacer dinero lógicamente, si no lo consigue, pues no hacen el esfuerzo, obviamente.

Pero sospecho que nadie tiene mucho interés en esto, y la verdad no alcanzo a entender la razón exacta de esto. Sí, está claro que el porno gratis que se ve online es una atracción infalible, y un contenido con el que es difícil rivalizar, ya que hay variedad, disponibilidad y, repetimos, no cuesta ni un pavo más allá de mantener tu conexión a internet. Pero quizá habría que ver el razonamiento al revés, y pensar por qué la gente prefiere ver pornografía en línea, aparte de las ya mencionadas; ¿podría ser porque en realidad ya no les queda otra opción, ya que no hay manera de acceder a ningún contenido X si no es gracias a internet?

No hace tanto tiempo que algunas cadenas de televisión programaban productos para mayores de 18 años a partir de ciertas horas tardías; podían ser películas, programas, o incluso publicidad para adultos, y con sus más o sus menos, siempre conseguían mantener a cierta audiencia a pesar de las horas. Triunfaban, eso sí, los fines de semana, y hubo varios medios privados que se interesaron en ello, como podrían ser las televisiones por cable o satélite, e incluso aquellos tan recordados «videos comunitarios«, que ofrecían estos contenidos y, a veces con suerte, incluso canales exclusivos para ellos. Hoy en día no queda nada de eso, algún resto en alguna televisión de pago, y poco más. Entonces, ¿nos extrañamos de acabar en internet si estamos interesados en el porno?

Y en cualquier caso, ya ni siquiera se intenta hacer programas y series de contenido adulto, están en pleno declive. Quizá encuentres series catalogadas como X o para mayores de 18 años, pero en realidad están más volcadas hacia la violencia y el thriller, aunque claro que tiene escenas de sexo explícito, pero poco más que contar; pero aún así, son muy pocas, esa es la verdad. Los programas de contenido erótico han dejado de hacerse, en realidad se tacharon de chabacanos, aunque objetivamente siempre tenían un público fiel que los acompañaba, pero parece que también dejaron de ser rentables. Y por fin, hay rumores de que la industria del cine porno está yendo cuesta abajo y sin frenos, y que en vez de películas ahora se realizan cortometrajes o al menos producciones de mucha menor duración, con la idea de que las productoras acaben haciéndolas pequeñas partes y vendiéndolas como «videos porno», precisamente para plataformas online.

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